El Incidente (parte 2)

Llegamos tan rápido como nos permitió el Mercedes de mi padre, baje del coche y me dirigí a paso ligero hacia la entrada del edificio donde vivía Gilbert, entre por el vestíbulo principal que para mi sorpresa, estaba totalmente abierto, el ascensor no funcionaba, subí a pie seis plantas hasta su apartamento, ya casi sin aliento me detuve un instante ante su puerta para respirar hondo. en cuanto me disponía a llamar me di cuenta de que la cerradura estaba forzada y la empuje muy despacio. No podía creer lo que veían mis ojos, no podía creer que precisamente ahora, nos pasara esto.

Entré con cuidado en el salón principal sorteando todo tipo de obstáculos, la luz estaba encendida y pude ver el caos, casi todos los muebles habían sufrido la ira de quien sin duda buscaba algo con meticulosidad, pisaba sobre un suelo lleno de hojas y libros, habían arrancado todos los adornos de las paredes, una pelota de golf se dejaba entrever incrustada en la televisión que peligraba sobre el soporte de pared. el apartamento no era muy grande y solo tenía una habitación contigua, me acerque a ella y abrí la puerta, Gilbert estaba sentado sobre la cama, rodeado del mismo desorden que había tras de mí, miraba un extraño objeto que no para de girar en sus manos.

— Gilbert, Gilbert!. tuve que gritar para que se percatara de mi presencia. ¿que ha pasado aquí, te encuentras bien?
— no lo han encontrado Steve, no lo han encontrado por que siempre lo llevo encima “me miró y sonrió con cierto alivio”
— Te lo advertí querido amigo, no debiste hacer un trato con los limpiadores, no son de fiar, tienen sus propios intereses, y si tienes algo que ellos quieren, no te dejarán en paz, sus leyes están por encima de todo, incluso de nosotros.
Dime, que es ese objeto que tienes en la mano.
—¿Esto? es un cubo de datos, aquí está toda la investigación que nos ha llevado tantos años concluir, solo falta la fórmula. la fórmula que debías conseguir Steve, por favor dime que la tienes, es la pieza que falta. la llevaré al laboratorio de inmediato y acabaré con todo esto.
— Aquí tienes, esta en este papel.
— ¿Estas loco? ¿como puedes llevar algo así en un trozo de papel?
— No seas estúpido, la tengo en mi cabeza, la escribí de camino hacia aquí para entregártela.
—eres un genio Steve, un maldito genio.

Tuve una pequeña intuición, había algo en la mirada de gilbert que me hacía desconfiar, pude notar su miedo, su inseguridad. No podía permitir que el trabajo de toda una vida que me había costado tantos sacrificios, acabase en las manos equivocadas, Había tomado mi decisión y volví a confiar en daniela, a partir de ese momento estaba solo.

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